Sana distancia por coronavirus, imposible de respetar en algunas casas de Tepito, CDMX

A pesar de las recomendaciones, no todos tienen las condiciones para respetar la sana distancia e higiene contra el coronavirus, como doña Josefina, que vive en una vivienda del barrio de Tepito en la Ciudad de México (CDMX)

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En una tradicional vecindad en Tepito se encuentra doña Josefina cantando y con lágrimas en los ojos. Tiene 71 años y desde hace 30 padece diabetes.

En octubre pasado perdió a su hijo de 54 años, en noviembre murió su hermana mayor que fue quien la crió.

Se me murió mi hijo, tenía mucho sobrepeso y le afectó a la circulación, yo lo último que esperaba es que se me muriera”, dijo Josefina, vecina.

Ahora enfrenta su duelo sin salir de casa por la emergencia sanitaria del coronavirus, pero trata de alegrarse con su música, que escucha a alto volumen.

Quiero disfrutar cada minuto, como Dios manda, lo único que me consuela son mis oraciones, yo gracias a Dios soy católica y me fascina estar así en oración y sé que si me toca me toca porque como dice el refrán cuando te toca, aunque te quites y cuando no te toca, aunque te pongas”, señaló.

Doña Josefina mostró su vivienda y cómo vive durante la contingencia por el coronavirus.

En un pequeño cuarto tiene la cocina, una mesa donde ahora tiene un nacimiento porque en diciembre no tuvo ánimo de ponerlo, un sillón y la cama de hace 30 años donde duerme con su esposo que anda en silla de ruedas y sale a vender a los puestos de Tepito con otro de sus hijos.

Además, vive con ellos su hija, sus nietas y su bisnieta en un cuarto igual a este, pero al lado, donde vivía su hermana. Todos cooperan para la comida.

Doña Josefina comería sopa de pasta y nopales. Había tortillas secas para hacer chilaquiles en la noche para todos, son 12.

Ahorita tengo un poquito de nopales que hice ayer y voy hacer las lentejas para más al rato, tenemos sopita que hizo mi hija ayer. Sopita de pasta, pero con mucha verdura y caldero de pollo”.

En el baño, no hay lavabo, en la cocina el fregadero tenia trastes, pero aun así la familia trata de seguir las recomendaciones de lavarse las manos constantemente.

Hemos tenido aquí en Tepito épocas de bonanza y épocas que no, pero hay que estar en las duras y en las madura, ahora que andan recomendando lavarse las manos, y echarse gel, estar con la sana distancia… ¿todo eso lo puede hacer?… Claro porque, aunque aquí, cuando están los trastes en el fregadero no dejo que nadie se lave las manos, pero si hay trastes allá tenemos el baño, en la casa de mi hermana, igual con lavabo, aquí porque no tenemos el lavabo por eso cuando no hay trastes nos lavamos en el fregadero”, señaló.

Llegaron tres de las bisnietas y abrazaron a doña Jose sin recordar si quiera la sana distancia.

Una de ellas padeció hidrocefalia al nacer y enfrenta una discapacidad intelectual, pero es la más cariñosa.

Ellas la acompañan y le dan su masaje en la espalda.

Nos contaron que se reúnen a jugar en el patio y a veces salen a la calle a jugar a los superhéroes o a los zombis para sobrellevar estos días.

La mamá de las niñas trabaja en un supermercado.  Otra de las hijas esa vendedora en un puesto ahí mismo en Tepito.

Sara que es una de las nietas trabaja ahora solo 3 días en una cadena de restaurantes que ya no le paga el resto de los días.

Le gustaría usar cubre bocas para que cuando va en transporte público se proteja más y proteja también a la familia, pero no alcanza.

Aquí venden muy caros los cubre bocas y además no estoy tan acostumbrada”, señaló Josefina.

Ese día, también le llegaron visitas. Otra nieta y su hijo de año y medio.

Si me da miedo, de hecho, desde que inicio la cuarentena es la primera vez que salgo a verlas. Vine porque me habló mi abuelita pues que quería verme, que quería ver al niño, pero nada más le traje a uno porque el otro pues sí, no sale”, dijo Fernanda.

Así sin sana distancia, pero con mucho cariño y unión familiar, doña Josefina se encomienda a Dios para no enfermar de coronavirus.

No quiero involucrarme en la pandemia, lo que será estamos en las manos de Dios”, concluyó Josefina.

Con información de Claudia Flores

KAH

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