El hospital Enrique Cabrera, acondicionado para pacientes de coronavirus

Son las 9 de la mañana del lunes 13 de abril 2020. Son familiares de personas hospitalizadas sospechosas de tener COVID-19.

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Llevan horas, días e incluso algunos duermen afuera de urgencias del hospital Enrique Cabrera, en espera de información sobre la salud de sus parientes.

Este es uno de los 4 hospitales de la Ciudad de México reconvertidos para atender solo a personas con coronavirus.

En las puertas de urgencias y de consulta externa una cartulina indica que estamos en fase 2 de contingencia. El anuncio dice que “el paciente esté con un solo familiar, de preferencia no mayor a 65 años y que no están permitidos los niños”.

El hospital Enrique Cabrera ya tiene instalada una carpa con camas para una inminente saturación, una especie de hospital de campaña que será común en el estacionamiento de las instituciones hospitalarias en las próximas semanas.

Sobre la calle, a unos metros del hospital, se puso un módulo de policía para resguardar la seguridad de la institución y del personal de salud, ya que en días pasados cuando el hospital fue designado para atender solo casos de COVID-19, personal médico fue agredido por no recibir a otro tipo de enfermos.

A las 10 de la mañana, trabajadores de la alcaldía Álvaro Obregón pasaron a sanitizar afuera del hospital. Esto lo hicieron 3 veces en un lapso de dos horas.

En la sala de espera de urgencias, una paciente en una camilla esperaba a ser atendida. Familiares de personas hospitalizadas dijeron que esa persona llegó en una ambulancia el domingo por la noche, a las 4 de la tarde del lunes fue movida de ese lugar.

La mayoría de los familiares no se mueven del lugar en todo el día; ocasionalmente personal del hospital sale a decirles que en poco tiempo el médico de turno les informará el estado de salud de los pacientes.

Llegan ambulancias con pacientes enfermos de COVID-19

A las 6 de la tarde, la sirena de una ambulancia irrumpe en el hospital, transporta a un posible paciente de COVID-19.

La unidad ingresa al estacionamiento, maniobra y se coloca en el lugar indicado para bajar al enfermo.

A través de un altavoz en el interior del hospital se activa el código morado, que significa que van a movilizar a un paciente con COVID-19 para que el personal se resguarde en sus áreas.

Al mismo tiempo, de la ambulancia desciende un familiar con traje especial, que es atendida por una trabajadora del hospital.

Los paramédicos están listos para bajar al paciente en cuanto se los indiquen.

Pero a los 10 minutos llega otra ambulancia con otro sospechoso de COVID-19.

Dos horas después que llegaron las ambulancias, los pacientes que tenían oxígeno fueron bajados e ingresados al hospital.

Ahí les harán la prueba para confirmar o descartar que estén contagiados de COVID-19.

Con información de Despierta, Noticieros Televisa

AAE

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